"No
cuento más que fronteras, hacia cualquier dirección.
Mi estrella fue de tercera, no mi sol.
Mi cuerpo
choca con leyes para cambiar de lugar.
Mi sueño, rey entre reyes, echa a andar.
Cuento larga lista de "todavías", marginado de un mundo que hago hijo
mío.
Tengo un
paraíso de fantasía, sin embargo prescindo del mundo en que vivo.
Cada confín es un agravio a mi sudor, mi verso, mi sangre.
Fronteras de
tierra, fronteras de mares, fronteras de arena, fronteras de aire.
Fronteras de sexo, fronteras raciales, fronteras de sueños y de realidades.
Fronteras
notorias, fronteras quemantes, fronteras famosas, fronteras de hambre.
Fronteras de oprobio, fronteras legales, fronteras de odio, fronteras infames.
Mi país es
pobre, mi piel mejunje, mi gobierno proscrito, mis huestes utópicas.
Soy candidato al inventario de la omisión, por no ser globable.
Fronteras que rigen los sumos lugares, fronteras tangibles y siempre
intocables.
Lo mismo perpetuas que provisionales, me envuelven fronteras por todas mis partes."
Silvio Rodríguez.
Foto: C. Biondi